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El sueldo de los mineros en Zajliyan eran diez monedas de oro, suficiente para un mes. Los ingenieros ganaban tres monedas más y quienes trabajaban en los campos cultivando zie (arroz) trigo, frutas, verduras y demás productos ganaban ocho monedas. Las únicas monedas que existían en Nebruska eran las de oro, ya que desde la antigüedad era el metal utilizado, pues su valor no solo radicaba en lo comercial sino que, según escritos antiquísimos, los primeros monarcas habían decretado que el oro sería el único metal utilizado como moneda pues para ellos era sagrado y el trabajo debía ser pagado con el metal dorado, ya que el trabajo también es sagrado y debe ser bien remunerado.

Los golpistas también decretaron que, de ahora en adelante todos los ciudadanos debían llamarlos supremos y arrodillarse ante ellos cuando fueran llamados a su presencia.

El pueblo de Zajliyan estaba indignado pues los nuevos gobernantes al parecer iban a ejercer la tiranía.

Aquello era un asunto que requería atención y cuidado.

Pasaron dos meses y el pueblo sometido y humillado continuaba sin protestar, mientras Kalups y Ehon su mano derecha iban a conquistar las naciones vecinas llevando su ejército bien entrenado para someter y asesinar a quienes se les opusieran.

 

EL PAIS DE LOS DIAMANTES

 

Ilonti tenía quince años y era la princesa más agraciada y hermosa del reino Trimeka, donde se encontraba la ciudad de Zifre. A pocos metros de la misma, se alzaba majestuoso el palacio Orzion, hogar de los monarcas Antara y Verduk quienes gobernaban el país con benevolencia y sabiduría; también eran amados y respetados por los habitantes de la próspera nación de Trimeka.

Los monarcas y la princesa se disponían a tomar el té en uno de los extensos y bien cuidados jardines del palacio, acompañados de Anfoglei la institutriz de la princesa.

Ilonti será muy afortunada ­- exclamó Anfoglei mientras servía el té con mucha delicadeza y se sentaba a la derecha del Rey. A su izquierda estaba Ilonti y enfrente la reina Antara.

¿Por qué lo dices? – interrogó la princesa tomando el té con una cuchara de oro como era su costumbre.

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