Leído 36 veces

Pg. 273

Diez días después de la graduación, cuando los últimos rayos de sol se escondían entre las montañas, Scioranfes, Anfoglei, Ilonti y Sumisaini daban un paseo por los elegantes y fastuosos jardines del palacio Orzion.

Entonces, príncipe Sumisaini – dijo Scioranfes – ¿Está seguro de la decisión que ha tomado?

Así es, guerrero – respondió el príncipe entusiasmado – quiero ser un guerrero como usted.

Acuérdate que no puedes ser guerrero y a la vez príncipe o rey. No puedes casarte, ni tener hijos – advirtió a su vez Anfoglei.

Eso ya lo tengo muy claro – agregó Sumisaini – ¿pero sí puedo…?

Ellos entendieron lo que quería decir.

Claro que puedes…dijo Scioranfes – eso no está prohibido.

Siempre y cuando no sea con una chica Falgorat – disuadió Anfoglei.

Los cuatro se miraron en silencio.

Discúlpame, Ilonti – dijo Anfoglei apenada – aunque creo que ya lo olvidaste.

Ilonti no dijo nada.

Mi hermano asumirá el trono, cuando llegue el momento… y tendrá hijos – Agregó Sumisaini tratando de sacar de apuros a Anfoglei.

Eso es bueno – intervino de nuevo Scioranfes – puesto que tu hermano no correrá el riesgo de que lo derroques.

¿Cómo dijo, hermano guerrero? – Preguntó confundido el príncipe – yo no podría ni siquiera pensar en destronar a mi hermano. Él y yo nunca seríamos enemigos porque somos hermanos – corroboró Sumisaini.

El guerrero está bromeando – declaró la princesa mientras se sostenía del brazo de Sumisaini – él lo dice por lo sucedido con los Falgorat – agregó.

¿Hablaste con tus padres acerca de tu decisión? – Quiso saber Anfoglei.

Están de acuerdo – afirmó el joven – no van a interferir porque saben que voy a estar bien.

¿Ustedes me van a entrenar? – Preguntó entusiasmado el joven.

Está bien muchacho. Si es lo que quieres – dijo Scioranfes dándole golpecitos en la espalda.

¿Quieres ir con nosotros a Bangavlia? – preguntó la guerrera.

¿Bangavlia? ¿El último destino del norte? – volvió a preguntar el príncipe más entusiasmado que antes.

Allí comenzarás el entrenamiento – afirmó ella.

“Es el lugar donde todo comienza y no todo termina” – aseguró a su vez Scioranfes – el santuario de los guerreros.

¡Claro! ¡Me encantaría! – Exclamó Sumisaini – deberías venir conmigo, Ilonti.

¡Ir a Bangavlia! – Dijo la princesa – Solo iría de paseo. Tal vez vaya a verte entrenar – arguyó.

Es un lugar maravilloso – Declaró Anfoglei – pero no creo que tus padres te permitan ir.

Facebook Comments

+ -
×