Leído 129 veces

Pg. 20

Y siempre que nadie se entere como las construyeron – indicó Ilonti – los habitantes del continente blanco son muy recelosos y jamás nos dirán los secretos que esconden.

Eso es cierto, pero si nosotros, o los Falgorat, o los Zajor necesitáramos las máquinas, también nos las prestarían – arguyó el monarca.

¿Todavía no han encontrado el antídoto? – preguntó Soforim.

No, al parecer no se encuentra ni en Bangavlia – declaró Antara compungida.

¿Cómo es posible que esa guerrera haya cometido semejante bajeza? – interrogó de nuevo Soforim.

Fue algo inesperado – comentó el monarca – no sabemos por qué lo hizo.

Lo peor fue que se esfumó – intervino Antara – es una chica muy lista.

Muy lista no, madre, muy mala – dijo a su vez Ilonti.

 

RESURRECCION

 

A muchos kilómetros al sur de Trimeka y a muchos más de Zajliyan se encontraba el valle de los Xiol, en el cual se estaba construyendo una obra arquitectónica de gran tamaño y magnificencia. Las pirámides más grandes de Nebruska.

Deben estar terminadas antes del invierno – dijo el faraón Xañ – Hermano Yont-ain. Sin su ayuda no nos sería posible ir tan rápido.

Bueno, por eso me contrató, Sternit – dijo el príncipe – afortunadamente el invierno se demora.

Sus padres deben estar muy orgullosos de usted, hermano Yont-ain – dijo Xañ mientras una doncella les servía café.

Es la bebida reconfortante – adujo el faraón – ¿sabe usted que el café mantiene sano al cuerpo y al espíritu?

Yont-ain lo miró de soslayo y se sonrió – bueno, no soy tan optimista al respecto. Me gusta el café, pero lo que realmente me reconforta es el trabajo y saber que en mi país reinan la paz y la armonía.

El faraón lo miró e hizo un gesto afirmativo. Su mirada era tranquila, lo mismo que sus gestos y ademanes. Tenía el cabello rubio y largo hasta la cintura, piel bronceada, nariz recta. Su edad oscilaba entre los cuarenta o cuarenta y cinco años.

Facebook Comments

+ -
×